Miguel y Luís son hermanos que justo se han graduado de la universidad. Afortunada o desgraciadamente, dependiendo del punto de vista, los dos encontraron trabajos en la misma ciudad. Para ahorrar dinero ellos pensaban que era buena idea buscar un apartamento juntos. Después de una búsqueda duro, encontraron y acabaron de alquilar un apartamento que estaba bastante cerca de sus trabajos. Los dos hermanos han mantenido siempre una amistad muy íntima, aún muy tempestuosa. La madre de ellos se asustó con la idea de ellos viviendo juntos a causa de que cuando eran niños, casi nunca se llevaban bien. Miguel, el mayor de los dos, es mandón e impaciente. Por otro lado, Luís es indulgente y de vez en cuando es despistado también. Era sábado por la tarde y los dos hermanos cargaban el camión de mudanzas con sus cajas de cartón. Miguel trató de pasar a su hermano una caja pesada, pero Luís fingía no prestar atención y la caja se cayó por la calle y su contenido se desparramó por todas partes.

Inmediatamente, Miguel se enojó -¡Mira lo que hiciste! Necesitas prestar más atención.-

-¡Ay! Venga quejón.- Contestó Luís.

Con los dientes apretados, Miguel le respondió - No te preocupes, yo lo hago-,mientras seguía recogiendo el lío.

-Ayuda tener sentido del humor…- dijo Luís.

Frustrado, Miguel le lanzó una mirada molesta y le dijo - Voy a tener sentido de humor cuando seas más cuidadoso. Siempre me pareces en otro mundo.-

Indignado y un poquito travieso, Luís le gritó -¡Y tu siempre estás molestándome, déjame en paz!-

Sin deseo para discutir más, Miguel dejó de discutir, -Mil disculpas. En serio, ayúdame.-